Febrero y Marzo son unos meses un tanto sombríos.
Enre los nubarrones que parecen no querer descargar ni gota de lluvia, entre los claros soleados, entre los días que ya parecen más largos... ahí están los almendros desafiando a todo y orgullosos, mostrando su floreada capa.
Mmmmm me pregunto si habrá alguna florecilla atrevida que ose "aguantar un poco más"...
Es interesante comprobar que los almendros pertenecen al mismo género (Prunus) que los albaricoques o los cerezos, sólo que en este caso, la parte comestible es la semilla propiamente dicha, y no el mesocarpio (o pulpa) jugoso, dulce y muy desarollado en el caso de los otros frutales; pero coriácea en el almendro y que constituye lo que nosotros llamamos la "cáscara verde".
En los últimos días del Invierno, es un grato pasatiempo descubrir por el campo dónde están estos árboles que más adelante nos regalarán sus preciados frutos y que también darán alimento a muchos animales.
Identificarlos en medio de la demás vegetación es sencillo. Su ramas desprovistas aún de hojas pero con un precioso manto blanco o rosáceo... los delata.
sábado, 12 de marzo de 2011
domingo, 27 de febrero de 2011
Tiempo de violetas...
Tenía que dedicar una entrada cómo no, a las protagonistas del fondo del blog.
Este suelo "tapizado" que encontré en un lugar secreto del Retiro, merecía la pena ser compartido y disfrutado cada día.
No es difícil encontrar en los primeros meses del año a las violetas, en los rincones más sombríos del jardín; en los bordes de los caminos, al pie de algún árbol, pero siempre en lugares más o menos sombreados.
Esta planta de día corto (que florece cuando el número de horas de la noche supera al de el día) puede pasar desapercibida no obstante al paseante menos observador.
La violeta es una de las plantas medicinales más antiguas. Todas las partes de las plantas tienen propiedades curativas y se pueden preparar en forma de infusión, tisana, cocimiento o jarabe. Suele emplearse en especial para dolencias respiratorias, como expectorante, bronquitis y tos, aunque también se aplica en estados nerviosos, dolores de cabeza e insomnio.
También es diurética y antirreumática.
.
Junto con las malvas, amapolas, borraja... pertenece al grupo de las denominadas "Flores Cordiales" y ha venido ilustrando las más antiguas farmacopeas, donde médicos y botánicos han divulgado su generosa naturaleza curativa.
Que suerte poder disfrutar con este delicado espectáculo sensorial, mientras pensamos en todo lo que nos ha aportado esta pequeña planta a los hombre desde hace siglos.
Hasta el día de hoy... en medio de los humos, las prisas, de los pisotones, de los "ladronzuelos", de la ceguera que nos invade... es un lujo poder tropezarnos con unas matas de violetas y deleitarnos con su dulce olor y frondosa compañía.
Este suelo "tapizado" que encontré en un lugar secreto del Retiro, merecía la pena ser compartido y disfrutado cada día.
No es difícil encontrar en los primeros meses del año a las violetas, en los rincones más sombríos del jardín; en los bordes de los caminos, al pie de algún árbol, pero siempre en lugares más o menos sombreados.
Esta planta de día corto (que florece cuando el número de horas de la noche supera al de el día) puede pasar desapercibida no obstante al paseante menos observador.
La violeta es una de las plantas medicinales más antiguas. Todas las partes de las plantas tienen propiedades curativas y se pueden preparar en forma de infusión, tisana, cocimiento o jarabe. Suele emplearse en especial para dolencias respiratorias, como expectorante, bronquitis y tos, aunque también se aplica en estados nerviosos, dolores de cabeza e insomnio.
También es diurética y antirreumática.
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Junto con las malvas, amapolas, borraja... pertenece al grupo de las denominadas "Flores Cordiales" y ha venido ilustrando las más antiguas farmacopeas, donde médicos y botánicos han divulgado su generosa naturaleza curativa.
Que suerte poder disfrutar con este delicado espectáculo sensorial, mientras pensamos en todo lo que nos ha aportado esta pequeña planta a los hombre desde hace siglos.
Hasta el día de hoy... en medio de los humos, las prisas, de los pisotones, de los "ladronzuelos", de la ceguera que nos invade... es un lujo poder tropezarnos con unas matas de violetas y deleitarnos con su dulce olor y frondosa compañía.
sábado, 19 de febrero de 2011
El Río Helado
En estos días tan fríos en los que parece que todo esté lantente, congelado o incluso muerto, no he podido evitar maravillarme con la sorpresa que me deparaba la gélida mañana.
El río estaba congelado!
Era precioso observar cómo las pesadas piñas, las castañas y también algunas ramas estaban sobre la superficie helada y dura.
¿Habrá algún pececillo vivo, en lo más profundo del río, donde las aguas no se congelaron? Dónde se esconderán las ranas que en unos meses aparecerán alborotadoras?
Bajará alguna ardilla atrevida a rescatar piñas a esa pista de hielo? Será capaz?
Las sombras que los árboles proyectaban sobre ella, parecían estar fijas, tan proyectadas por el sol de invierno, detenidas en el tiempo, como si de un fotograma antiquísimo se tratase.
Me vinieron a la memoria aquellas notas de ...En Alta Mar... una delicada pieza instrumental de La Dama Se Esconde, que cerraba su Lp. "Lejos del Puerto".
Por unos momentos también me sentí así, lejos, solo, ensimismado en la soledad y el silencio.
A veces escuchando bien, se podía oir el inquietante susurro del grito que gorgea, esperanzado y luminoso.
El río estaba congelado!
Era precioso observar cómo las pesadas piñas, las castañas y también algunas ramas estaban sobre la superficie helada y dura.
¿Habrá algún pececillo vivo, en lo más profundo del río, donde las aguas no se congelaron? Dónde se esconderán las ranas que en unos meses aparecerán alborotadoras?
Bajará alguna ardilla atrevida a rescatar piñas a esa pista de hielo? Será capaz?
Las sombras que los árboles proyectaban sobre ella, parecían estar fijas, tan proyectadas por el sol de invierno, detenidas en el tiempo, como si de un fotograma antiquísimo se tratase.
Me vinieron a la memoria aquellas notas de ...En Alta Mar... una delicada pieza instrumental de La Dama Se Esconde, que cerraba su Lp. "Lejos del Puerto".
Por unos momentos también me sentí así, lejos, solo, ensimismado en la soledad y el silencio.
A veces escuchando bien, se podía oir el inquietante susurro del grito que gorgea, esperanzado y luminoso.
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