En estos días tan fríos en los que parece que todo esté lantente, congelado o incluso muerto, no he podido evitar maravillarme con la sorpresa que me deparaba la gélida mañana.
El río estaba congelado!
Era precioso observar cómo las pesadas piñas, las castañas y también algunas ramas estaban sobre la superficie helada y dura.
¿Habrá algún pececillo vivo, en lo más profundo del río, donde las aguas no se congelaron? Dónde se esconderán las ranas que en unos meses aparecerán alborotadoras?
Bajará alguna ardilla atrevida a rescatar piñas a esa pista de hielo? Será capaz?
Las sombras que los árboles proyectaban sobre ella, parecían estar fijas, tan proyectadas por el sol de invierno, detenidas en el tiempo, como si de un fotograma antiquísimo se tratase.
Me vinieron a la memoria aquellas notas de ...En Alta Mar... una delicada pieza instrumental de La Dama Se Esconde, que cerraba su Lp. "Lejos del Puerto".
Por unos momentos también me sentí así, lejos, solo, ensimismado en la soledad y el silencio.
A veces escuchando bien, se podía oir el inquietante susurro del grito que gorgea, esperanzado y luminoso.

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